INFORMACION GENERAL

Ubicación Subcontinente Indio

Referencia horariaGM T + 5,30.

Superficie3.166 .414 km².

Población 1.100.000.000 habitantes (2003).

Densidad de Población 347 habitantes por km².

Capital Nueva Delhi.

Población: 19.817.439 habitantes (2001).



Geografía
La
India limita al noroeste con Pakistán, al norte con China, Nepal y Bután y al este con Bangladesh y Myanmar. El subcontinente indio limita al oeste con el Mar de Arabia, al este con la bahía de Bengala y al sur con el Océano Indico. Los estados indios situados en la parte más nororiental del país se encuentran separados del resto del país por Bangladesh. La Cordillera del Himalaya forma una barrera física, desde el noroeste hasta el norte, que separa a la India del resto del continente asiático. El país se puede dividir en cinco regiones principales: la parte Occidental, la Central, la del Norte, la Oriental y la del Sur.

Sistema PolíticoRepública desde 1947.
Jefe de Estado: Presidente Pratibha Patil desde 2007.
Jefe de Gobierno: Primer Ministro Manmohan Singh desde 2004

INFORMACION TURISTICA

DELHI

Es bastante improbable que la primera impresión de Delhi sea positiva, especialmente si también es la primera impresión de la India.
El viajero captará seguramente la contaminación, la muchedumbre, los olores, los ruidos y el acoso constante de los pedigüeños mucho antes que los verdaderos encantos de la ciudad. Pero vale la pena perseverar, ya que la historia de Delhi es fascinante y omnipresente: los bazares de Paharganj son una estupenda introducción a la India más bohemia, la arquitectura de los monumentos de la ciudad es de lo más impresionante y, además, se come muy bien.

Delhi incluye Nueva Delhi, capital del país y centro neurálgico de los itinerarios por el norte. Es una base excelente para visitar Agra y su palacio Taj Mahal, y Jaipur, con su colorido rajastaní, se encuentra a menos de cinco horas de viaje. Para llegar hasta el Himalaya, al norte, o a los ghats de Benarés, al este, hay que pasar casi siempre por Delhi. O sea, al turista no le queda más remedio que apretar los dientes, retener el aliento y lanzarse de cabeza a esta sorprendente ciudad.



MUMBAY (BOMBAY)

Bombay representa la fascinación del cine de Bollywood, el críquet en los maidans (parques) los fines de semana, el bhelpuri (comida típica) en la playa de Chowpatty, y los autobuses rojos de dos pisos. También los garitos del barrio chino, los barrios de chabolas más grandes de Asia, la política comunalista y los poderosos padrinos de la mafia. Este tira y afloja por el alma de la ciudad se desarrolla en un paisaje urbano más parecido a una próspera ciudad industrial británica del siglo XIX que a cualquier lugar que cabría esperar a orillas del mar de Omán.



GOA

Es una lástima que la imagen de Goa se asocie tanto a un estilo de vida dudoso, porque ofrece mucho más que sol, arena y cultura psicodélica. Tiene la ventaja de ser muy distinta del resto del país, y de poseer unas dimensiones tan razonables que permiten abarcarla y explorarla como ningún otro estado de la India. Resulta accesible, no tan sólo por las huellas familiares del colonialismo europeo, o su exotismo de libro de ilustraciones, sino también por el predominio de la religión católica y de una forma de progresismo social y político comprensible para los occidentales. Aunque dos terceras partes de la población sean de religión hindú, la gente es más liberal que devota, de una manera que no se encuentra en ningún otro lugar de la nació



KOLKATA (CALCUTA)

La ciudad principal de Bengala Occidental se desparrama, al azar, a lo largo de la orilla oriental del río Hooghly. Antaño gloriosa capital de la India británica, su historia de horror urbano, de miseria y hambruna empezó con la Partición, y la consiguiente llegada de miles de refugiados. Sin embargo, insiste en proclamarse la Ciudad de la Alegría y se revela como uno de los centros urbanos más fascinantes y acogedores del país, la urbe intelectual de la nación, y una animada palestra de las artes y la política.
En el imprescindible pulmón de la ciudad, la enorme extensión abierta del Maidan, los habitantes de Calcuta pasan su tiempo de ocio, juegan al fútbol o al críquet, celebran asambleas políticas y practican el yoga. Allí pastan también sus rebaños. La gran dimensión de este parque le permite abarcar el enorme Fort William, todavía en activo en la actualidad, y cuyo interior sólo se puede visitar con un permiso especial, raras veces concedido. En el extremo meridional del Maidan se encuentra un enorme monumento de mármol blanco, el Victoria Memorial, que contiene una anticuada estatua de la reina británica Victoria en la fachada y una amplia colección de objetos históricos angloindios en su interior.
El centro administrativo de Calcuta, en la plaza Dalhousie, se conoce por BBD Bagh. Aquí cohabitan lo brutal y lo fantasioso: a un lado, se halla el Edificio de los Escritores, donde los escritores (un curioso eufemismo para denominar a los oficinistas) se afanan en un kafkiano laberinto de pasillos y vastas salas, contra cuyas paredes se amontonan formularios por quintuplicado y copias al carbón; al otro lado se encuentra el edificio de Correos, construido en el emplazamiento del legendario Agujero Negro de Calcuta. Fue aquí donde, en una pegajosa noche de 1756, más de 140 habitantes británicos fueron encerrados en un sótano, en el que muchos de ellos murieron por falta de aire durante el curso de la noche.
Según cuenta la leyenda, cuando el cadáver de la esposa del dios Siva fue desmembrado, uno de sus dedos cayó en el lugar donde actualmente se levanta el templo de Kali, que constituye un centro de peregrinación espectacularmente repugnante. Por la mañana, los devotos sacrifican cabras, cortándoles el cuello, para satisfacer la sed de sangre de la diosa.
Otros centros de interés de la ciudad son: el excelente Museo de la India, el mayor y seguramente el mejor del país (aunque polvoriento y deteriorado por falta de fondos); el Jardín Botánico, que alberga una higuera de Bengala de 200 años que, según dicen, posee la segunda copa más grande del mundo (la mayor es la de un árbol que está en Andhra Pradesh), y el emblemático puente Howrah, un puente voladizo que, al parecer, es el más transitado del mundo.
En Chowringhee, al sur del puente Howrah, abundan los alojamientos económicos, restaurantes baratos y bares. Sudder Street, que desemboca en Chowringhee Road, es el punto de reunión de los trotamundos. En esta zona también abundan las salas de cine, donde se proyectan los productos cinematográficos de Calcuta, así como las películas de Hollywood más recientes y sus primas de Bollywood. Calcuta no puede considerarse un paraíso para ir de compras, especialmente desde que una ley municipal prohibió la venta callejera, pero el New Market, al norte de Sudder Street, es un buen lugar para regatear el precio de muchos productos, desde prendas de vestir hasta objetos de mimbre




AGRA

El Taj Mahal, un palacio descrito como el más extravagante monumento jamás erigido por amor, se ha convertido en el emblema turístico de la India. Este conmovedor mausoleo mongol fue construido por el emperador Shah Jahan en memoria de su segunda esposa, Mumtaz Mahal, cuya muerte al dar a luz en 1631 dejó al emperador tan desconsolado que, al parecer, su pelo encaneció de la noche a la mañana. El edificio se inició aquel mismo año, si bien no se terminó hasta 1653.
Por mucho que el emperador perdiera el color de su cabello, su sentido del detalle siguió siendo, por lo visto, muy agudo. La sensación de perfección que produce la arquitectura del Taj Mahal no disminuye cuando se estudia de cerca, sino que queda todavía más patente. El mármol del monumento lleva engastadas piedras semipreciosas, que forman un elaborado dibujo. Quien quiera visitar esta maravilla debe tener en cuenta que permanece cerrado los viernes para quienes no sean musulmanes.
Otro atractivo importante de la ciudad es un enorme fuerte de piedra arenisca roja maciza, el Agra Fort, también a orillas del río Yamuna. Las colosales dobles murallas del edificio se elevan a más de 20 m y miden 2,5 km de perímetro. Están rodeadas por un fétido foso y contienen un laberinto de magníficas salas, mezquitas, cámaras y jardines que forman una pequeña ciudad dentro de la ciudad. Lamentablemente, no todos los edificios pueden visitarse. Por ejemplo, la mezquita de la Perla, de mármol blanco, considerada por algunos como la más hermosa de la India, permanece cerrada a los visitantes.
Otras joyas mongoles que vale la pena visitar en esta zona incluyen el Itimad-ud-daulah, muchos de cuyos elementos sirvieron de modelo en la construcción del Taj Mahal, y también el Mausoleo de Akbar, en Sikandra, con una mezcla de motivos islámicos, hindúes, budistas, jainistas y cristianos, a imagen de la filosofía religiosa sincrética preconizada por Akbar.
Agra está bastante cerca de Delhi (a unos 200 km) y puede, por lo tanto, visitarse en un solo día. Se encuentra en el circuito turístico más transitado, por lo que abundan los medios de transporte para llegar hasta allí: avión, autobús o ferrocarril.

BENARES

Durante más de dos mil años, Benarés, la Ciudad Eterna de Asia, ha sido la capital religiosa de la India. Construida a orillas del sagrado Ganges, dicen que combina las virtudes de todos los demás lugares de peregrinación, y cualquiera que acabe allí sus días (sean cuales sean sus creencias religiosas, y por grandes que hayan sido sus pecados) será transportado directamente al cielo. Es la urbe más oriental de Uttar Pradesh y un importante centro de enseñanza, donde viven novelistas, filósofos y lingüistas. Esto se refleja en el papel que jugó en el desarrollo del hindi.
Benarés cuenta con algo más de cien ghats para los baños e incineraciones, pero el Manikarnika Ghat es el más sagrado de todos. Es donde se realizan mayor número de cremaciones de cadáveres, y uno de los lugares de mejores auspicios. Una casta de parias (los chandal) se encarga de los cadáveres, que transportan por las callejuelas de la ciudad vieja hasta el sagrado Ganges en unas angarillas de bambú, y envueltos en un lienzo. Enormes pilas de leña se amontonan a lo largo de la parte superior del ghat, y cada tronco se pesa meticulosamente con unas balanzas gigantescas para calcular el precio de la cremación. Los visitantes pueden contemplar estas operaciones sin problemas ya que en Manikarnika la muerte no es más que pura rutina, pero deberán dejar su cámara en el hotel.
El mejor ghat para pasar el rato contemplando la actividad fluvial es el Dasaswamedh Ghat. En él se da cita una densa concentración de gente que llega a orillas del Ganges no sólo para el baño ritual, sino también para practicar el yoga, ofrecer bendiciones, comprar pan, vender flores, darse un masaje, jugar al críquet, nadar un poco, afeitarse, y beneficiar su karma dando limosna a los mendigos. También es el mejor lugar para concertar un viaje en barca por el río, ya que hay muchos barqueros que se disputan los clientes.
Aparte de los numerosos ghats situados a lo largo del río, la ciudad dispone de otros atractivos, como el Templo de Oro, construido en un cuadrángulo cubierto, con increíbles torres doradas; la compra en sus mercados, famosos por los objetos decorativos de metal, los juguetes lacados, los chales, las sedas y los sitars (instrumento popularizado por Ravi Shankar, que habita en la ciudad); perderse por los callejones laberínticos de una estrechez imposible que serpentean a partir de los ghats ; visitar el cercano centro budista de Sarnath, y embarcarse en el obligatorio viaje río abajo por el Ganges.

SHIMLA

La llamada Capital Veraniega de la India británica se extiende a lo largo de una colina con forma de media luna, a una altitud de más de 2.100 m, en la zona meridional de Himachal Pradesh. Fue la estación de montaña más importante de la colonia, y la vida social que se cultivaba aquí durante los meses de verano, cuando los británicos llegaban escapando del tórrido calor de las tierras bajas, es legendaria: bailes, partidas de bridge y desfiles iban a la par con el chismorreo, la intriga y el romance. Actualmente, los funcionarios, administradores y señoras distinguidas del Raj han sido sustituidos por hordas de turistas, pero los ecos del pasado colonial siguen resonando con fuerza. La famosa calle principal, el Mall, todavía corre a lo largo de la colina, bordeada por majestuosas mansiones de estilo inglés. Otros elementos que consolidan el sabor europeo de la ciudad son Christ Church, Gorton Castle y la antigua residencia del virrey, con aires de fortaleza.
Una vez que se ha cumplido con el paseo obligatorio por el Mall, soñando con Kipling, Burton y Merchant-Ivory, vale la pena explorar las estrechas callejuelas que descienden en picado desde la cima de la colina hacia pintorescos bazares. También se puede dar un interesante paseo hasta el Jakhu Temple, dedicado al dios mono Hanuman. Situado en el punto más alto de la colina, ofrece hermosas vistas de la ciudad, el valle circundante y los picos coronados de nieve. Otros lugares pintorescos en los alrededores son unas cataratas de 70 m de altura, las Chadwick Falls, una zona ideal para ir de picnic situada en Prospect Hill, y Wildflower Hall, donde se encontraba antaño la mansión de Lord Kitchener. La estación de esquí de Kufri se encuentra sólo a 15 km al este, aunque las precipitaciones de nieve han sido tan escasas en los últimos años que se está considerando la posibilidad de suspender las operaciones turísticas. Las pistas son adecuadas para principiantes, y la nieve es más probable entre enero y febrero.

JAIPUR

La capital del Rajastán se conoce popularmente como la Ciudad Rosa, a causa de la tonalidad ocre rosada de sus antiguos edificios y murallas almenadas. Los rajputs, originarios de la región, asociaban el color rosa con la hospitalidad y, según se dice, pintaron la ciudad de este color con ocasión de la visita del príncipe Alfredo de Gran Bretaña, en 1853. Esta tradición y el ambiente relajado y acogedor de Jaipur siguen vigentes hoy en día.
Jaipur debe su nombre, fundación y cuidadosa planificación al gran guerrero y astrónomo maharajá Jai Singh II (1699-1744), que aprovechó el debilitamiento del poder mongol para abandonar su fortaleza en las montañas, cerca de Amber, donde le faltaba espacio, y bajar hasta las tierras bajas en 1727. Construyó las murallas de la ciudad y sus seis bloques rectangulares con la ayuda del Shilpa-Shastra, un antiguo tratado de arquitectura hindú.
Actualmente, Jaipur es una ciudad de anchas avenidas y notable armonía arquitectónica, construida en el lecho desecado de un lago y rodeada de colinas desérticas. Es una localidad llena de colorido, y bajo la luz del atardecer irradia un mágico y cálido resplandor. Cuenta con 1,5 millones de habitantes, y se ha extendido más allá de sus confines fortificados originales, pero la mayoría de sus atractivos se encuentran concentrados en la ciudad rosa amurallada, al noreste de la urbe. Las murallas conservan todas sus siete puertas originales, una de las cuales lleva hasta el Johari Bazaar, el famoso mercado de los joyeros.
El monumento más obvio es el Iswari Minar Swarga Sul, un minarete construido para dominar la ciudad, aunque la imagen más impresionante es el asombroso trabajo artístico de la fachada de cinco pisos del Hawa Mahal, o palacio de los vientos. Fue construido en 1799 para que las damas de la casa real pudieran contemplar la vida en las calles y las procesiones, y forma parte del conjunto palaciego que constituye el corazón de la ciudad vieja.

UDAIPUR

La ciudad más romántica del Rajastán, construida alrededor del maravilloso lago Pichola, ha sido inevitablemente apodada la Venecia de Oriente. Fundada en 1568 por Udai Singh, constituye una armoniosa mezcla india de edificios encalados, palacios de mármol, jardines a orillas del lago, templos y havelis (casas tradicionales). Puede enorgullecerse de una envidiable herencia artística, una enorme reputación en cuanto a las artes escénicas y una abundancia relativa de agua, todo lo cual ha contribuido a convertirla en un oasis de cultura y animación en medio de una monótona aridez.
El lago Pichola es el eje de la ciudad y contiene dos maravillosos palacios isleños (Jagniwas y Jagmandir), que definen perfectamente la fantasía rajput. El primero es, actualmente, un exquisito hotel de lujo. El enorme City Palace domina el lago y está cubierto de balcones, torres y cúpulas. Contiene un museo, bonitos jardines y más hoteles de lujo. Entre los atractivos de Udaipur se encuentran las puertas de la antigua ciudad amurallada y sus hermosos callejones; el magnífico templo indoario de Jagdish, construido a mediados del siglo XVII, y el Bagore ki Haveli, antaño residencia de los invitados de la realeza a orillas del lago, que ha sido convertido en un centro cultural.
A pesar de la larga lista de monumentos y lugares de interés, lo mejor de Udaipur es, sin duda, encontrar un agradable alojamiento a orillas del lago, subirse al tejado y contemplar la actividad en los ghats, escuchar el rítmico sonido que producen las lavanderas al golpear sin piedad su colada, y percibir los sutiles cambios de la luz en el agua mientras avanza lentamente el día.

MYSORE

Esta encantadora y tranquila ciudad ha sido desde hace tiempo la favorita de muchos viajeros por su tamaño abordable, su clima benigno y su tendencia a conservar y promover su patrimonio cultural en lugar de reemplazarlo. La localidad es famosa por su seda y constituye, también, un floreciente centro para el comercio del sándalo y el incienso, aunque el aire no sea precisamente más fragante que el de cualquier otra ciudad.
Hasta la independencia, Mysore fue la sede de los maharajás de Mysore, un principado que cubría alrededor de una tercera parte del actual estado de Karnataka. El indosarraceno Palacio del Maharajá es el principal atractivo de la ciudad, con su caleidoscopio de cristales de colores, ornamentados espejos, techos artesonados de caoba, puertas de plata maciza y colorido algo chillón.
El mercado de fruta y verdura de Devaraja, en el corazón de la ciudad, es uno de los más pintorescos de la India. Otro centro de interés importante es la ascensión de mil peldaños hasta la cima de Chamundi Hill, donde se encuentra el enorme templo de Chamundeswari. El famoso Nandi (toro de Siva), de piedra maciza y 5 metros de altura, monta la guardia ante la escalinata. El Festival Dussehra, que se celebra durante 10 días a principios de octubre, culmina con una espectacular procesión de elefantes ricamente engalanados, criados de librea, caballería, bandas de música e imágenes de deidades hindúes cubiertas de flores.

COCHIN

La ciudad portuaria de Cochin está situada en un grupo de islotes y estrechas penínsulas. Las zonas más antiguas de la localidad son una insólita mezcla del Portugal medieval, Holanda y un pueblo inglés, todo ello injertado en la tropical costa malabar. Al borde del agua se encuentra St Francis Church, la iglesia más antigua de la India, un palacio portugués de 450 años de antigüedad, redes de pesca chinas extendidas más allá de Fort Cochin, y una sinagoga que se remonta a mediados del siglo XVI. Los transbordadores navegan sin cesar entre las distintas zonas de Cochin, y no es excepcional ver algún delfín en las aguas del puerto. La mayoría de monumentos históricos se hallan en Fort Cochin o Mattancherry. En Ernakulam, en la costa continental, puede encontrarse alojamiento económico.

DARLEEJING

A una altitud de más de 2.100 m, en el extremo septentrional de Bengala Occidental, Darjeeling ha sido una estación de montaña muy apreciada por los británicos desde que éstos establecieron en ella un centro de recuperación y recreo para sus tropas a mediados del siglo XIX. En la actualidad, la ciudad es tan popular como siempre, y ofrece visitas a los monasterios budistas y a las plantaciones de té, compras en bulliciosos bazares, y senderismo en parajes de gran altitud hacia el norte. Como en otros muchos lugares del Himalaya, llegar hasta este punto ya constituye la mitad de la diversión y, además, cuenta con el famoso tren miniatura, que serpentea y da marcha atrás en su camino desde las tierras bajas hasta Darjeeling, en una paliza de 10 horas entre la carbonilla y el humo.
Entre los principales atractivos de la ciudad se encuentra el Passanger Ropeway, el primer telesilla construido en la India, que conecta Darjeeling con Singla Bazaar, en el río Little Ranjit, muy abajo. Se trata, sin duda, de una excursión sensacional, aunque quizá no demasiado recomendable para quienes sufran de vértigo. Lamentablemente, el telesilla no funciona siempre, y hay que llamar con antelación para informarse. Cerca de allí se encuentra el parque zoológico, que alberga tigres siberianos y pandas rojos (una especie poco habitual) en unas condiciones que están lejos de ser las ideales. Los animales son víctimas de los turistas indios, que les molestan y escupen sin piedad. Los preciosos leopardos de la nieve se encuentran en un recinto aparte, y reciben un trato mucho más razonable. Para descubrir los entresijos del complejo proceso de producción del té, lo mejor es visitar el Happy Valley Tea Estate; también puede saborearse la cosecha del año en el impresionante Gymkhana Club, antaño lugar de recreo del Raj.

JAISALMER

Esta fortaleza en el desierto, cerca de la frontera del Rajastán con Pakistán, parece recién salida de un cuento de hadas árabe. Fundada en el siglo XII para funcionar como estación de paso para las caravanas de camellos que viajaban entre la India y Asia Central, Jaisalmer es una ciudad de caliza dorada con murallas almenadas, una magnífica fortaleza, y varios havelis de piedra y madera exquisitamente tallada. Vista al atardecer, y desde lejos, resplandece con la luminosidad de un espejismo.
El impresionante fuerte de Jaisalmer corona una colina de 80 m de altitud, y aproximadamente una cuarta parte de los 40.000 habitantes de la ciudad residen entre sus murallas. Poca cosa ha cambiado en este lugar desde hace siglos. Si alguna vez se intentara realizar un esfuerzo récord para reunir un gran número de casas, templos y palacios en un espacio reducido, éste sería el resultado: el fuerte es una verdadera colmena de callejuelas serpenteantes, con formidables puertas en las murallas, un palacio de maharajá, un patio de ceremonias y unos templos jainistas bellamente esculpidos. Los más hermosos havelis construidos por los ricos mercaderes de Jaisalmer son Patwon ki Haveli, Salim Singh ki Haveli y Nathmal ki Haveli.
A pesar de ser extraordinariamente pintoresco, no es preciso forzar demasiado la vista para darse cuenta de que Jaisalmer se está deteriorando a un ritmo alarmante. Su desintegración ha conseguido, por fin, reunir a grupos locales y gubernamentales con intereses arqueológicos y turísticos, y se ha lanzado una campaña con el lema "Jaisalmer en peligro" en el Reino Unido.
Las excursiones a camello son un buen negocio en Jaisalmer, y resultan una forma estupenda de descubrir el desierto. Hay que asegurarse, sin embargo, de obtener todos los servicios por el precio acordado, ya que abundan las decepciones. La mayoría de los itinerarios duran tres o cuatro días. El mejor momento del año para recorrerlos es entre octubre y febrero.

LEH

Leh, antaño punto de partida para las caravanas de yaks

que se dirigían hacia Asia Central, se halla situada en un pequeño valle justo al norte del valle del Indo. En la actualidad es, en parte, centro militar estratégico y, en parte, centro turístico. Su valor más seguro para alcanzar la fama es el Leh Palace, construido en el siglo XVI, aunque actualmente desierto y muy deteriorado: un legado de las guerras de Ladakh con Cachemira, en el siglo XIX. El motivo principal para realizar la ascensión hasta allí es la magnífica vista que se divisa desde el tejado. Las montañas Zanskar, al otro lado del río Indo, parecen estar al alcance de la mano. El palacio fue vendido al organismo arqueológico de la India por la familia real de Ladakh y, en la actualidad, se está programando un ambicioso proyecto de restauración. Con un poco de suerte, se puede conseguir que un monje abra la sala de plegaria central, preservada pero fuera de uso en la actualidad. Es un lugar polvoriento y misterioso, con enormes máscaras asomando entre las tinieblas. Vale la pena escapar de las tiendas de artesanía y los restaurantes de mochileros para pasear por las sinuosas callejuelas del barrio antiguo, y vislumbrar el aspecto que tenía la localidad antes de que empezara a recibir la visita de los turistas.
Desde Leh se puede realizar una excursión de una sola jornada, muy popular, hasta el Tikse Gompa, a 20 km, en un pintoresco enclave que domina el río Indo. Este centro religioso alberga una importante colección de libros de estilo tibetano y algunas obras de arte excelentes. También resulta un buen lugar para asistir a ceremonias religiosas. El Hemis Gompa, que está a 45 km, es el templo más grande e importante de Ladakh, famoso por su Hemis Festival, dos días de elaboradas danzas de máscaras ante una muchedumbre de apasionados espectadores, que suele celebrarse la segunda mitad de junio o a principios de julio. Para aquellos que no hayan experimentado un subidón suficiente de adrenalina en el viaje hasta Ladakh, el descenso en aguas rápidas del Indo puede organizarse a través de varias agencias que operan desde Leh, y también es posible realizar excursiones de senderismo en los valles del Markha y del Indo.

KHAJURAHO

Esta preciosa y tranquila población, en el norte de Madhya Pradesh, cuenta con una saturación de edificios religiosos. Se pueden encontrar templos dedicados a todo lo imaginable: dioses del sol, toros sagrados y, lo más espectacular y memorable de todo, sexo. Las posibilidades eróticas que sugieren las estatuas de piedra han contribuido a consolidar la fama internacional de Khajuraho. Otro elemento destacado del arte de esta ciudad es la artesanía, profusamente decorada, del período Chandela, una dinastía que perduró durante cinco siglos antes de caer bajo el empuje del islam. Los visitantes también pueden asistir a un festival de danza que se celebra en marzo y congrega a varios de los mejores bailarines clásicos del país, y para el que los templos, espléndidamente iluminados, forman un espectacular telón de fondo.
Los edificios religiosos de mayor tamaño e importancia se encuentran en el grupo occidental, de gran belleza arquitectónica. En su exterior, los templos consisten en torres curvilíneas con racimos de torrecitas más pequeñas pegadas a ellas, y sugieren los picos de las montañas convergiendo alrededor de una gran cumbre central. Alrededor de los muros exteriores pueden verse dos o tres hileras sobrepuestas de diosas, dioses, reyes, héroes, cortesanos, y parejas en abrazo carnal así como, en algunos casos, frisos que representan varias formas de bestialidad. Los interiores están igualmente ornamentados, con un pórtico abierto que conduce hasta una sala central y un vestíbulo, más allá del cual se encuentra un sanctasanctórum que contiene una estatua del dios principal. De hecho, escultura y arquitectura encajan con tanta perfección que cada edificio parece haber sido concebido por un solo creador; con una libido muy fuerte, por cierto.

ESTANQUES DE KERALA

La compleja red de lagunas, lagos, ríos y canales de la franja costera de Kerala forma la base de un estilo de vida regional muy característico, y un viaje en barca por estas aguas internas constituirá uno de los momentos más interesantes de una visita a este estado. Las barcas atraviesan lagos poco profundos, rodeados de palmeras y sembrados de redes chinas, y avanzan por estrechos y sombreados canales donde los nativos cargan fibra de coco, copra y anacardos en sus barcazas. En el camino, se detienen en pequeños asentamientos, donde la gente vive de lo que obtiene en unas estrechas lenguas de tierra, de tan sólo unos metros de ancho, cuidadosamente cultivadas. A veces puede verse alguna barca tradicional, de enormes velas, y con la proa tallada en forma de dragón. El viaje más popular por estas aguas es el trayecto de ocho horas entre Quilon y Alappuzha, pero la mayoría de compañeros de viaje en esta ruta serán visitantes extranjeros. Para disfrutar de una experiencia más local, o si se desea simplemente embarcarse en un viaje más corto, algunas barcas locales cubren el trayecto de Alappuzha a Kottayam y Changanachery.

ISLAS DE ANDAMAN Y NICOBAR

Este rosario de 300 islas tropicales, cubiertas de exuberante selva, se encuentra en la bahía de Bengala, entre la India y Birmania, y se extiende casi hasta la punta de Sumatra. Desde un punto de vista étnico, las islas no forman parte de la India y, hasta hace muy poco tiempo, sólo estaban habitadas por pueblos tribales indígenas. La mayoría de las islas Andaman y Nicobar están desiertas, rodeadas de arrecifes de coral, y cuentan con playas de arena blanca y un agua increíblemente transparente. Éste es un lugar excelente para practicar el buceo y el submarinismo, y para relajarse en la playa. Los turistas indios pueden moverse libremente por las islas, aunque los extranjeros deben procurarse primero un permiso de 30 días, que autoriza a viajar solamente por ciertas zonas.

PARQUE NACIONAL DE KANHA

Kanha es uno de los parques nacionales más grandes y remotos de la India, y abarca 1.945 km² de selva y praderas sembradas de árboles, regadas por una extensa red de ríos y riachuelos. El Libro de la selva, de Rudyard Kipling, está ambientado en este parque, que cuenta con una excelente variedad de fauna salvaje, incluidos el leopardo, el chital (ciervo moteado), el sambar (el mayor ciervo indio) y, el más famoso de todos, el tigre. Se pueden realizar excursiones en elefante a primeras horas de la mañana y últimas de la tarde, si bien cada vez resulta más improbable vislumbrar algún tigre, a causa de la actividad de las bandas de cazadores furtivos. Aunque los animales salvajes pueden verse en cualquier momento, hay más probabilidades de divisar alguno en los meses más cálidos, de marzo y abril, ya que entonces los animales salen de sus guaridas entre los árboles en busca de agua. El parque permanece cerrado del 1 de julio al 31 de octubre.

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